Las Hemorroides

Por el  Doctor Aurelio Iván Nuñez
Cirugía General - Coloproctología - Colonoscopista

Las hemorroides son venas dilatadas y tortuosas localizadas en las paredes del recto inferior y el ano. La dilatación de las venas se produce por un aumento de presión.

Se forman abultamientos en el interior o el exterior del ano, que pueden causar dolor o sangrar.

El diagnóstico se basa en la exploración del ano y el recto con un anoscopio, sigmoidoscopio o colonoscopio.

La mayoría de los síntomas de las hemorroides remiten sin tratamiento, pero la fibra, los laxantes emolientes y los baños de asiento contribuyen a aliviar los síntomas.

Algunas hemorroides se tratan con ligadura con bandas elásticas, escleroterapia mediante inyecciones, fotocoagulación con infrarrojos o, algunas veces, cirugía.

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Causas

El aumento de la presión en las venas del área anorrectal produce hemorroides. Este aumento de presión puede ser ocasionado por un embarazo, al levantar con frecuencia grandes pesos o al realizar esfuerzos repetido durante las deposiciones (defecación). El estreñimiento puede contribuir al aumento de presión.

Síntomas

Las hemorroides externas forman un bulto en el ano. Si se forma un coágulo sanguíneo (llamado hemorroide externa trombosada), el bulto se vuelve más grande, resulta más doloroso y está más inflamado que una hemorroide no trombosada.

Hemorroides externas

Con frecuencia, las hemorroides internas no producen un bulto visible ni causan dolor, pero pueden sangrar. Esta hemorragia se produce de modo característico con las deposiciones, causando que las heces o el papel higiénico se manchen de sangre. La sangre puede hacer que el agua de la taza del retrete se tiña de rojo. Sin embargo, la cantidad de sangre suele ser pequeña y las hemorroides raramente producen grandes pérdidas de sangre o anemia.

Las hemorroides pueden secretar moco y provocar la sensación de que el recto no se queda completamente vacío después de una deposición. El picor en la región anal (prurito anal) no suele ser un síntoma de las hemorroides, pero puede aparecer cuando estas impiden la limpieza adecuada de la región anal.

 

Diagnóstico

  • Exploración por un médico

  • Anoscopia

  • En algunas ocasiones, sigmoidoscopia o colonoscopia

 

El médico puede diagnosticar fácilmente las hemorroides inflamadas y dolorosas mediante la inspección del ano y el recto.

Para valorar las hemorroides no dolorosas o no hemorrágicas se realiza un examen con un anoscopio (una cánula corta y rígida que se utiliza para visualizar el recto). Las personas que sangran por el recto pueden requerir una sigmoidoscopia o una colonoscopia para descartar una enfermedad más grave, como un tumor.

 

Tratamiento

Por lo general se emite un tratamiento dependiendo el tipo de hemorroide y los resultados de las pruebas diagnosticas